lunes, 20 de mayo de 2013

50 Sombras de Grey - Cap: 15


Capítulo 15
ola. —Me siento insoportablemente tímida cuando abro la
puerta. Christian está de pie en el porche en sus pantalones y una
chaqueta de cuero.
—Hola —dice y su rostro se ilumina con su radiante sonrisa. Me toma un momento
para admirar la belleza. Oh Dios mío, se ve atractivo en cuero.
—Entra.
—Si me permites —dice divertido. Levanta una botella de champán mientras entra—.
Pensé que podríamos celebrar tu graduación. Nada le gana a un buen Bollinger.
—Interesante elección de palabras —comento secamente.
Él sonríe.
—Oh, me gusta tu ingenio constante, Anastasia.
—Solo tenemos tazas. Hemos empaquetado todas las copas.
—¿Tazas? Suena bien para mí.
Me dirijo a la cocina. Nerviosa, mariposas volando en mi estómago, es como tener a
una pantera o a un león de montaña completamente impredecible y predador en mi
sala de estar.
—¿Quieres un plato también?
—Las tazas están bien, Anastasia —dice Christian distraídamente desde la sala.
Cuando regreso, él está mirando el paquete café de libros. Pongo las tazas sobre la
mesa.
—Eso es para ti —murmuro con ansiedad.
Mierda… esta probablemente va a ser una pelea.
—Hmmm, me lo había imaginado. Una cita muy acertada. —Su dedo índice largo
traza la escritura de forma ausente—. Pensé que yo era D’Uberville, no Angel. Elegiste
la degradación. —Me da una breve sonrisa lobuna—. Confío en ti para encontrar algo
que resuene apropiadamente.
—También es una súplica —susurro. ¿Por qué estoy tan nerviosa? Mi boca está seca.
—¿Una súplica? ¿Para que me lo tome más despacio contigo?
Asiento.
—Compré estos para ti —dice en voz baja con mirada impasible—. Lo tomaré más
despacio contigo si los aceptas.
Trago saliva con dificultad.
—Christian, no puedo aceptarlos, son demasiado.
—Ves, esto es de lo que te estaba hablando, me desafías. Quiero que los tengas y ese es
el final de la discusión. Es muy simple. No tienes que pensar en esto. Como una
sumisa deberías simplemente estar agradecida por ellos. Aceptas lo que te compro
porque me complace hacerlo.
—No era una sumisa cuando los compraste para mí —susurro.
—No… pero has aceptado, Anastasia. —Sus ojos se vuelven cautelosos.
Suspiro. No voy a ganar esta, así que paso al plan B.
—Entonces, ¿son míos para hacer lo que quiera?
Me mira de forma interrogante, pero lo confirma.
—Sí.
—En ese caso, me gustaría donarlos a caridad, a una que trabaja en Darfur ya que
pareces estar comprometido con ello. Ellos pueden subastarlos.
—Si eso es lo que deseas. —Su boca se establece en una línea dura. Está decepcionado.
Me sonrojo.
—Pensaré en ello —murmuro, no quiero decepcionarlo y sus palabras regresan a mí.
Quiero que quieras complacerme.
—No pienses, Anastasia. No sobre esto. —Su tono es bajo y serio.
¿Cómo puedo no pensar? Puedes pretender ser un automóvil, como sus otras posesiones, mi
subconsciente hace la desagradable declaración mordaz. La ignoro. Oh, ¿no podemos
retroceder? La atmósfera entre nosotros ahora es tensa. No sé qué hacer. Bajo la
mirada a mis dedos. ¿Cómo arreglo esta situación?

Deja la botella de champan sobre la mesa y se queda de pie frente a mí. Poniendo su
mano bajo mi barbilla, levanta mi cabeza. Me mira con expresión grave.
—Voy a comprarte un montón de cosas, Anastasia. Acostúmbrate a ello. Puedo
permitírmelo. Soy un hombre muy rico. —Se inclina hacia abajo y planta un beso
casto y rápido sobre mis labios—. Por favor. —Me suelta.
Vaya, me dice mi subconsciente.
—Me hace sentir barata —murmuro.
Christian pasa las manos por su cabello, exasperado.
—No debería. Estás pensándolo demasiado, Anastasia. No hagas juicios morales
vagos sobre ti basada en lo que otros puedan pensar. No desperdicies tu energía. Sólo
es porque tienes reservas sobre nuestro acuerdo, eso es perfectamente natural. No sabes
en lo que te estás metiendo.
Frunzo el ceño, procesando sus palabras.
—Oye, detén esto —ordena suavemente, ahuecando mi barbilla nuevamente y tirando
de ella con cuidado para liberar mi labio inferior de mis dientes—. No hay nada en ti
que sea barato, Anastasia. No te tendré pensando eso, solo compré algunos libros
viejos que pensé que significarían algo para ti, eso es todo. Tomemos algo de
champan. —Sus ojos son cálidos, suaves y le sonrío tentativamente en respuesta—.
Eso está mejor —murmura. Toma la champan, quita la parte superior de aluminio,
tuerce la botella más que el corcho y la abre con un suave “pop” y una practicada
floritura que no derrama siquiera una gota. Llena las tazas hasta la mitad.
—Es rosa —murmuro, sorprendida.
—Bollinger Grade Année Rosé 1999, un año excelente —dice con entusiasmo.
—En tazas de té.
Él sonríe.
—En tazas de té. Felicitaciones por tu título, Anastasia. —Chocamos nuestras tazas y
él toma un trago, pero no puedo evitar pensar que esto en realidad es por mi decisión.
—Gracias —murmuro y tomo un sorbo. Por supuesto, es delicioso—. ¿Deberíamos
repasar los límites suaves?
Él sonríe y me sonrojo.
—Siempre tan ansiosa. —Christian toma mi mano y me dirige al sofá donde se sienta
y me jala hasta su lado.
—Tu padrastro es un hombre muy taciturno.
Oh… nada de límites suaves para él. Solo quiero sacar esto del camino; la ansiedad me está
royendo.
—Lograste tenerlo comiendo de tu mano —digo.
Christian se ríe suavemente.
—Solo porque sé como pescar.
—¿Cómo supiste que le gustaba pescar?
—Tú me lo dijiste, cuando fuimos por un café.
—Oh… ¿lo hice? —Tomé otro sorbo. Vaya, él tiene memoria para los detalles.
Hmm… esta champan es realmente buena—. ¿Probaste el vino en la recepción?
Christian hace una mueca.
—Sí. Era asqueroso.
—Pensé en ti cuando lo probé. ¿Cómo lograste ser tan entendido sobre el vino?
—No soy entendido, Anastasia. Solo sé lo que me gusta. —Sus ojos grises brillan, casi
plateados y me hace sonrojar—. ¿Un poco más? —pregunta, refiriéndose a la
champan.
—Por favor.
Christian se levanta con gracia y recoge la botella. Llena mi taza. ¿Me está
emborrachando? Lo miro con recelo.
—Este lugar se ve bastante desnudo, ¿están listas para la mudanza?
—Más o menos.
—¿Trabajarás mañana?
—Sí, mi último día en Clayton’s.
—Te ayudaría a mudarte, pero prometí encontrarme con mi hermana en el aeropuerto.
Oh… estas son noticias.
—Mia llega de Paris muy temprano la mañana del sábado. Me dirigiré de regreso a
Seattle mañana, pero escuché que Elliot les está ayudando.
—Sí, Kate está muy emocionada sobre eso.
Christian frunce el ceño.
—Sí, Kate y Elliot, ¿quién lo hubiese pensado? —murmura y por alguna razón, no
parece complacido.
—Entonces, ¿qué harás sobre el trabajo en Seattle?
¿Cuándo vamos a hablar sobre los límites? ¿Cuál es su juego?
—Tengo un par de entrevistas para lugares de práctica.
—E ibas a decirme eso, ¿cuándo? —Arquea una ceja.
—Err… te lo estoy diciendo ahora.
Él entrecierra los ojos.
—¿Dónde?
Por alguna razón, posiblemente porque tal vez utilizaría su influencia, no quiero
decírselo.
—Un par de editoriales.
—¿Eso es lo que quieres hacer, algo en el mundo editorial?
Asiento con cautela.
—¿Bien? —Me mira pacientemente, esperando más información.
—¿Bien qué?
—No seas obtusa, Anastasia, ¿qué editoriales? —pregunta.
—Solo las pequeñas —murmuro.
—¿Por qué no quieres que sepa?
—Influencia indebida. —Frunce el ceño—. Oh, ahora tú estás siendo obtuso.
Ríe
—¿Obtuso? ¿Yo? Dios, eres un reto. Bebe, hablaremos sobre los límites. —Toma otra
copia de mi correo electrónico y la lista. ¿Llevará estas listas en sus bolsillos? Creo que
hay una en la chaqueta de él que yo tengo. Mierda, mejor no olvido eso. Bebo de mi
taza.
Me da un vistazo rápido.
—¿Más?
—Por favor.
Me sonríe con esa petulante sonrisa privada suya, levanta la botella de champan y se
detiene.
—¿Has comido algo?
Oh, no… no esto de nuevo.
—Sí, estuve en una cena de tres platos con Ray. —Pongo mis ojos en blanco hacia él.
La champan me hace audaz.
Se inclina hacia adelante y sostiene mi barbilla, mirándome intensamente a los ojos.
—La próxima vez que me pongas los ojos en blanco, te pondré sobre mi rodilla.
¡¿Qué?!
—Oh. —Suspiro, puedo ver la excitación en sus ojos.
—Oh —responde imitando mi tono—. Así comienza, Anastasia.
Mi corazón golpea contra mi pecho y las mariposas vuelan desde mi estómago hasta
mi atragantada garganta. ¿Por qué me excita eso?
Llena mi copa y me tomo prácticamente todo. Escarmentada, levanto la mirada hacia
él.
—Tengo tu atención ahora, ¿verdad?
Asiento.
—Respóndeme.
—Sí, tienes mi atención.
—Bien. —Sonríe con una sonrisa de conocimiento—. Entonces, actos sexuales.
Hemos hecho la mayoría de esto.
Me muevo más cerca de él en el sofá y miro la lista.

APÉNDICE 3
Límites suaves.
Para ser discutidos y acordados por ambas partes:
¿Cuál de los siguientes actos sexuales son aceptados por la Sumisa?
 Masturbación
 Felación.
 Cunnilingus
 Penetración vaginal
 Penetración vaginal con mano.
 Penetración Anal.
 Penetración anal con mano.
—Sin manos, dijiste. ¿Alguna otra cosa que quieras objetar? —dice suavemente.
Trago.
—La penetración anal no es exactamente de mi tipo.
—Estoy de acuerdo con lo de las manos, pero realmente me gustaría probar tu trasero,
Anastasia. Pero esperaremos para eso. Además, no es algo en lo que simplemente
podamos sumergirnos. —Me sonríe—. Tu trasero necesita entrenamiento.
—¿Entrenamiento? —susurro.
—Oh, sí. Necesitará una preparación cuidadosa. La penetración anal puede ser muy
placentera, confía en mí. Pero si la probamos y no te gusta, no tenemos que volver a
hacerlo. —Me sonríe.
Parpadeo. ¿Cree que lo voy a disfrutar?
—¿Ya lo has hecho? —susurro
—Sí.
Demonios. Jadeo.
—¿Con un hombre?
—No. Nunca he tenido sexo con un hombre. No es mi escenario.
—¿La Sra. Robinson?
—Sí.
¿Demonios… cómo? Frunzo el ceño. Continúa con la lista.
—De acuerdo… tragar semen. Bueno, tienes una A en eso.
Me sonrojo y mi diosa interior frunce sus labios brillando con orgullo.
—Entonces —me mira sonriéndome—, ¿tragar semen está bien?
Asiento, incapaz de mirarlo a los ojos y vuelvo a tomar un trago.
—¿Más? —pregunta.
—Más. —Y de pronto, mientras, llena mi copa, recuerdo la conversación que tuvimos
más temprano. ¿Se está refiriendo a eso o a la champan? ¿Es todo este asunto de la
champan algo más?
—¿Juguetes sexuales? —pregunta.
Me encojo de hombros, mirando la lista.

¿Es el uso de juguetes sexuales aceptable para la Sumisa?
 Vibradores.
 Consoladores.
 Tapón Anal.
 Otros.
—¿Tapón anal? ¿Hace lo que creo que hace? —Arrugo mi nariz en disgusto.
—Sí. —Sonríe—. Y sirve para la penetración anal. Entrenamiento.
—Oh… ¿Qué hay en los “otros”?
—Bolas, huevos… ese tipo de cosas.
—¿Huevos? —Me alarmo.
—No huevos reales. —Se ríe en voz alta sacudiendo su cabeza.
Frunzo mis labios.
—Me alegra que me encuentres divertida. —No puedo evitar sonar dolida. Él deja de
reír.
—Me disculpo. Señorita Steele, lo siento. —Trata de sonar arrepentido, pero sus ojos
todavía bailan con humor—. ¿Algún problema con los juguetes?
—No —espeto.
—Anastasia. —Me engatusa—. Lo siento, créeme. No me quería reír. Nunca he tenido
esta conversación tan detallada. Es solo que eres tan inexperta. Lo siento. —Sus ojos
son grandes, grises y sinceros.
Me descongelo un poco y bebo otro sorbo de champan.
—Bien… bondage —dice, regresando a la lista. Examino la lista y mi diosa interior
brinca arriba y abajo como una niña pequeña esperando por helado.

¿El Bondage es aceptable para la Sumisa?
 Manos al frente
 Manos detrás
 Tobillos
 Rodillas
 Codos
 Muñecas a los tobillos
 Barras separadoras
 Atar al mobiliario
 Ojos vendados
 Amordazar
 Sujeción con Soga
 Sujeción con Cinta
 Sujeción con puños de cuero
 Suspensión
 Sujeción con esposas/restricciones de metal
—Hemos hablado sobre la suspensión. Y está bien si quieres ponerlo como un límite
duro. Toma una gran cantidad de tiempo y de todas formas, sólo te tengo por cortos
periodos de tiempo. ¿Algo más?
—No te rías de mí pero, ¿qué es una barra separadora?
—Prometí no reírme. Me he disculpado dos veces. —Me mira—. No me hagas hacerlo
de nuevo —advierte. Y creo que me encojo visiblemente… oh, él es tan mandón—. Un
separador es una barra con puños de cuero para tobillos y/o muñecas. Son divertidos.
—Está bien… Sobre amordazarme. He estado preocupada por si no seré capaz de
respirar.
—Me preocuparía si no pudieras respirar. No quiero asfixiarte.
—¿Y cómo utilizaré las palabras de seguridad si voy a estar amordazada?
Hace una pausa.
—Primero que todo, espero que nunca tengas que usarlas. Pero si estás amordazada,
utilizaremos señales con las manos —dice simplemente.
Parpadeo hacia él. Pero si estoy atada, ¿cómo iba a funcionar eso? Mi cerebro está
empezando a oscurecerse… hmm, alcohol.
—Estoy nerviosa acerca del amordazamiento.
—Está bien. Tomaré nota.
Lo miro fijamente, comprendiendo.
—¿Te gusta atar a tus sumisas para que así no puedan tocarte?
Me mira, sus ojos ampliándose.
—Esa es una de las razones —dice en voz baja.
—¿Es por eso que has atado mis manos?
—Sí.
—No te gusta hablar sobre eso —murmuro.
—No, no me gusta. ¿Te gustaría otro trago? Te está haciendo valiente y necesito saber
cómo te sientes acerca del dolor.
Maldición… esta es la parte difícil. Vuelve a llenar mi taza y tomo un sorbo.
—Entonces, ¿cuál es tu actitud general de recibir dolor? —Christian me mira
expectante—. Estás mordiendo tu labio —dice sombríamente.
Me detengo de inmediato, pero no sé que decir. Me sonrojo y bajo la mirada a mis
manos.
—¿Fuiste castigada físicamente de niña?
—No.
—Entonces, ¿no tienes ningún campo de referencia?
—No.
—No es tan malo como crees. Tu imaginación es tu peor enemiga en esto —susurra.
—¿Tienes que hacerlo?
—Sí.
—¿Por qué?
—Va con el territorio, Anastasia. Es lo que hago. Puedo ver que estás nerviosa. Vamos
a ver los métodos.

Él me muestra la lista. Mi subconsciente corre, gritando y se esconde detrás del sofá.
 Nalgadas
 Palmadas
 Azotes
 Palmetazo
 Mordidas
 Abrazaderas de pezones
 Abrazaderas genitales
 Hielo
 Cera caliente
 Otros tipos/métodos de dolor
—Bueno, dijiste no a las abrazaderas genitales. Eso está bien. Es el castigo que más
duele.
Me pongo blanca.
—Podemos trabajar en eso.
—O no hacerlo para nada —susurro.
—Esto es parte del trato, nena, pero trabajaremos en todo esto. Anastasia, no te llevaré
demasiado lejos.
—Esta cosa del castigo es lo que más me preocupa. —Mi voz es muy pequeña.
—Bueno, me alegro de que me lo dijeras. Dejaremos los castigos por ahora. Y cuando
te sientas más cómoda con el asunto, aumentaremos la intensidad. Lo tomaremos con
calma.
Trago, él se inclina hacia adelante y besa mis labios.
—Listo, no fue tan malo ¿no?
Me encojo, mi corazón en mi boca de nuevo.
—Mira, quiero hablar de una cosa más, después te llevaré a la cama.
—¿Cama? —Parpadeo rápidamente y mi sangre palpita alrededor de mi cuerpo,
calentando lugares que no sabía que existían hasta hace poco.
—Vamos, Anastasia, hablar de esto me hace querer follarte hasta la próxima semana,
ahora mismo. Debe estar teniendo algún efecto en ti también.
Me retuerzo. Mi diosa interior está jadeando.
—¿Ves? Además, hay algo que quiero probar.
—¿Algo doloroso?
—No, deja de ver dolor en todos lados. Principalmente es placer. ¿Te he hecho daño
hasta ahora?
Me sonrojo.
—No.
—Bien, entonces. Mira, hoy temprano estábamos hablando sobre querer más. —Se
detiene, inseguro de repente.
Dios... ¿hacia dónde va esto?
Aprieta mi mano.
—Fuera del tiempo en que eres mi sub, tal vez podamos probar. No sé si funcionará.
No sé si podremos separarlo todo. Podría no funcionar. Pero estoy dispuesto a
intentarlo. Tal vez una noche a la semana. No sé.
Santa mierda... mi boca se abre, mi subconsciente está sorprendido, ¡Christian Grey
quiere ir por más! ¡Está dispuesto a intentarlo! Mi subconsciente se asoma desde atrás del
sofá, aun notándose la sorpresa en su cara de arpía.
—Tengo una condición. —Mira con cautela mi expresión atontada.
—¿Qué? —Suspiro. Lo que sea. Te daré lo que sea.
—Acepta gentilmente mi regalo de graduación.
—Oh. —Y en el fondo, sé lo que es. El temor se extiende en mi vientre.
Mira hacia mí, juzgando mi reacción.
—Vamos —murmura y se levanta, arrastrándome. Quitándose su chaqueta, la pone
sobre mis hombros y se dirige hacia la puerta.
Aparcado fuera, hay un Audi rojo con tres puertas.
—Es para ti. Feliz graduación —murmura, estrechándome en sus brazos y besando mi
cabello.
Me ha comprado un maldito automóvil nuevo, según veo. Caray... he tenido
suficientes problemas con los libros. Lo miro inexpresivamente, tratando
desesperadamente de determinar cómo me siento respecto a eso. Por un lado, estoy
horrorizada y agradecida por el otro, sorprendida de que realmente haya hecho eso,
pero la emoción principal es enfado. Sí, estoy enojada especialmente después de lo que le dije sobre los libros... pero él ya ha comprado esto. Tomando mi mano, me conduce
hacia abajo por el camino a la nueva adquisición.
—Anastasia, tu Beetle es viejo y francamente peligroso. Nunca me perdonaría si algo
te pasara cuando es tan fácil para mí arreglarlo —dice hasta detenerse.
Sus ojos están sobre mí, pero por el momento no me atrevo a mirarlo. Me quedo en
silencio mirando fijamente su impresionante novedad de color rojo brillante.
—Se lo comenté a tu padrastro. Él estuvo de acuerdo en esto —murmura.
Dándome la vuelta lo miro, mi boca abierta con horror.
—Le hablaste de esto a Ray. ¿Cómo pudiste? —Apenas puedo escupir las palabras.
¿Cómo se atreve? Pobre Ray. Me siento mal, mortificada por mi papá.
—Es un regalo, Anastasia. ¿No puedes decir simplemente gracias?
—Pero sabes que es demasiado.
—No, para mí no lo es, no para la paz de mi mente.
Le frunzo el ceño, sin saber qué decir. ¡Simplemente no lo entiende! Ha tenido dinero
durante toda su vida. Bueno, no toda su vida —no cuando fue un niño— y mi visión
del mundo cambia. La idea es muy aleccionadora y me debilita respecto al automóvil,
haciéndome sentir culpable por mi ataque de resentimiento. Sus intenciones son
buenas, equivocadas, pero no de mal modo.
—Estoy feliz de que me prestes esto, al igual que el computador portátil.
Él suspira profundamente.
—Está bien. Un préstamo. Por tiempo indefinido. —Me mira con recelo.
—No, no es por tiempo indefinido, sólo por el momento. Gracias.
Frunce el ceño. Me estiro y le beso brevemente en la mejilla.
—Gracias por el auto, señor —digo con tanta dulzura como puedo manejar.
Me sujeta de repente y me tira contra él, una mano en mi espalda, sosteniéndome y la
otra empuñando mi cabello.
—Eres una mujer desafiante, Ana Steele. —Me besa apasionadamente, obligando a
mis labios a abrirse con su lengua, sin tomar prisioneros.

Mi sangre se calienta de inmediato y estoy devolviendo su beso con mi propia pasión.
Lo quiero mucho, a pesar del auto, los libros, los límites suaves... los azotes... lo
quiero.
—Está tomando de todo mi autocontrol no follarte en el capó de este auto ahora
mismo, sólo para mostrarte que eres mía y si quiero comprarte un automóvil de
mierda, te voy a comprar un automóvil de mierda —gruñe—. Ahora, ve adentro y
desnúdate. —Planta un beso rápido y duro sobre mí.
Dios, está enojado. Toma mi mano y me lleva de vuelta al apartamento, directamente
a mi habitación... sin parar. Mi subconsciente está detrás del sofá de nuevo, la cabeza
oculta bajo sus manos. Enciende la luz lateral y se detiene, mirándome.
—Por favor, no te enfades conmigo —susurro.
Su mirada es impasible; sus ojos grises fríos fragmentos de vidrio ahumado.
—Lo siento por el automóvil y los libros… —me detengo. Él se queda callado y
pensativo—. Me asustas cuando estás enojado —suspiro, mirándolo fijamente.
Cierra los ojos y sacude su cabeza. Cuando los abre, su expresión se ha suavizado un
poco. Toma una respiración profunda y traga.
—Date la vuelta —susurra—. Quiero sacarte de ese vestido.
Otro cambio de humor voluble, es tan difícil seguirlo. Obedientemente me doy vuelta y
mi corazón está latiendo, el deseo de inmediato reemplaza al malestar, corriendo por
mi sangre y asentándose oscuro y anhelante abajo en mi vientre. Aparta mi cabello de
mi espalda por lo que cuelga de mi lado derecho, encrespándose en mi pecho. Coloca
su dedo índice en mi nuca y lo arrastra dolorosamente lento por mi espalda. Su uña
bien cuidada roza suavemente mi espalda.
—Me gusta este vestido —murmura—. Me gusta ver tu piel sin defectos.
Su dedo llega a la parte de atrás de mi vestido halter a mitad de camino de mi espalda,
y engancha su dedo por debajo de la parte superior, jalándome más cerca por lo que
doy un paso atrás contra él. Lo siento nivelarse contra mi cuerpo. Inclinándose, inhala
mi pelo.
—Hueles tan bien, Anastasia. Tan dulce. —Su nariz pasa rozando mi oído bajando
hacia mi cuello, y deja besos suaves y ligeros como una pluma a lo largo de mi
hombro.
Mi respiración cambia, volviéndose poco profunda, apresurada, llena de expectativa.
Sus dedos están en mi cremallera. La baja mientras sus labios se mueven, lamiendo,
besando y chupando su camino a través de mi otro hombro. Es tan tentadoramente
bueno en esto. Mi cuerpo resuena y comienzo a retorcerme lánguidamente bajo su
tacto.
—Tú. Vas. A. Tener. Que. Aprender. A. Quedarte. Quieta —susurra, besándome
alrededor de mi nuca, entre cada palabra.
Tira del amarre del cuello halter y el vestido se desliza y se derrama a mis pies.
—Sin sostén, Srta. Steele. Me gusta eso.
Sus manos alcanzan, rodean y ahuecan mis pechos y mis pezones se arrugan ante su
tacto.
—Levanta tus brazos y ponlos alrededor de mi cabeza —murmura contra mi cuello.
Obedezco inmediatamente y mis pechos suben y empujan sus manos, mis pezones
endureciéndose aún más. Mis dedos se tejen en su pelo y muy suavemente tiro de su
suave y sexy cabello. Ruedo mi cabeza hacia un lado para darle un acceso más fácil a
mi cuello.
— Mmm... —murmura en el espacio detrás de mi oreja, mientras empieza a extender
mis pezones con sus dedos largos, reflejando lo que hacen mis manos en su pelo.
Gimo mientras la sensación se registra nítida y clara en mi ingle.
—¿Debería hacerte llegar de esta forma? —susurra.
Yo arqueo la espalda para forzar mis senos en sus expertas manos.
—Te gusta esto, ¿verdad, señorita Steele?
—Mmm...
—Dime. —Continúa la lenta y sensual tortura, tirando suavemente.
—Sí.
—Sí, qué.
—Sí... Señor.
—Buena chica. —Me aprieta duro y mi cuerpo se retuerce convulsivamente contra su
frente.
Grito ante el exquisito y agudo placer/dolor. Lo siento contra mí. Gimo y mis manos
se aprietan en su pelo tirando más fuerte.Fifty
—No creo que estés lista para correrte todavía —susurra, dejando quieta sus manos y
amablemente muerde el lóbulo de mi oreja y lo tira—. Además, me has disgustado.
Oh... no, ¿qué significa esto? Mi cerebro lo registra a través de la niebla del deseo
necesitado mientras gimo.
—Así que tal vez no dejaré que te corras, después de todo. —Regresa la atención de
sus dedos a mis pezones, tirando, girando, amasando. Oprimo mi trasero contra él...
moviéndome de lado a lado.
Siento su sonrisa contra mi cuello mientras sus manos se mueven abajo hacia mis
caderas. Sus dedos se enganchan en la parte posterior de mis bragas, estirándolas y
empuja los pulgares a través del material, rompiéndolas y tirándolas frente a mí para
que yo pueda ver... Mierda. Sus manos se mueven abajo hacia mi sexo... y desde atrás,
lentamente su dedo.
—Oh, sí. Mi dulce chica ya está lista —susurra mientras me gira, así que estoy frente a
él. Su respiración se ha acelerado. Pone su dedo en su boca—. Sabes tan bien, señorita
Steele —suspira—. Desnúdame —ordena en voz baja, mirándome, con los ojos
entrecerrados.
Todo lo que estoy usando son mis zapatos, bueno, los zapatos de tacón alto de Kate.
Estoy desconcertada. Nunca he desnudado a un hombre.
—Puedes hacerlo —me engatusa suavemente.
Oh, Dios mío. Parpadeo rápidamente. ¿Dónde empiezo? Llevo mis manos a su camiseta
y él toma mis manos y niega con la cabeza, sonriéndome maliciosamente.
—Oh, no. —Niega con la cabeza, sonriendo—. No por la camiseta, es posible que
necesites tocarme para lo que he planeado. —Sus ojos están vivos de emoción.
Oh... esto es nuevo... puedo tocar con la ropa. Toma una de mis manos y la coloca en contra
de su erección.
—Este es el efecto que tiene sobre mí, señorita Steele.
Jadeo, flexiono los dedos alrededor de su circunferencia y sonríe.
—Quiero estar dentro de ti. Saca mis pantalones. Tú estás a cargo.
Santa mierda... yo a cargo. Mi boca cae abierta.
—¿Qué vas a hacer conmigo? —bromea.

Oh, las posibilidades... mi diosa interior ruge y desde algún lugar nacido de la
frustración, la necesidad y pura valentía Steele, lo empujo sobre la cama. Se ríe
mientras cae y lo miro, sintiéndome victoriosa. Mi diosa interior va a explotar. Tiro de
sus zapatos y de sus calcetines de forma rápida, con torpeza. Está mirándome, sus ojos
luminosos con diversión y deseo. Se ve... glorioso... mío. Me arrastro hasta la cama y
me siento a horcajadas sobre él para quitarle sus pantalones, deslizando mis dedos por
debajo de la cintura, sintiendo el cabello en su camino feliz. Cierra los ojos y flexiona
sus caderas.
—Vas a tener que aprender a quedarte quieto —lo regaño y tiro del pelo debajo de su
cintura.
Su respiración se corta y me sonríe.
—Sí, señorita Steele —murmura, sus ojos brillan con intensidad—. El condón, en mi
bolsillo —dice en voz baja.
Busco en el bolsillo lentamente, observando su rostro mientras voy buscando. Su boca
está abierta. Tomo los dos paquetes de aluminio que encuentro y los pongo sobre la
cama junto a sus caderas. ¡Dos! Mis dedos demasiado ansiosos alcanzan el botón de la
cintura y lo desabotonan, tanteando un poco. Estoy más que emocionada.
—Tan ansiosa, señorita Steele —murmura, su voz mezclada con humor. Bajo la
cremallera y ahora me enfrento con el problema de remover sus pantalones... hmm.
Arrastro y tiro. Apenas se mueven. Frunzo el ceño. ¿Cómo puede ser tan difícil?
—No puedo mantenerme quieto si vas a morderte el labio —advierte y a continuación,
arquea la pelvis hacia arriba de la cama, así que soy capaz de tirar abajo los pantalones
y los calzoncillos al mismo tiempo, vaya... liberándolo. Patea su ropa hacia el suelo.
Santo cielo, es todo mío para jugar y de pronto, es como Navidad.
—Y ahora, ¿qué vas a hacer? —dice en voz baja, todo rastro de humor se ha ido. Me
estiro y lo toco, viendo su expresión mientras lo hago. Su boca forma una especie de
letra O mientras toma una bocanada de aire. Su piel es tan tersa, suave... y dura...
hmm, que deliciosa combinación. Me inclino hacia delante, con el pelo cayendo a mí
alrededor y él está en mi boca. Chupo, duro. Cierra los ojos, sus caderas sacudiéndose
debajo de mí.
—Por Dios, Ana, con calma —gime.
Me siento tan poderosa, es una sensación tan embriagadora, provocarlo y probándolo
con mi boca y lengua. Se tensa por debajo de mí, mientras corro mi boca arriba y abajo
de él, empujándolo hasta el fondo de mi garganta, los labios apretados... una y otra
vez.
—Para, Ana, para. No quiero correrme.
Me incorporo, parpadeando hacia él y estoy jadeando, pero confusa. ¿Pensé que estaba a
cargo? A mi diosa interior parece que alguien le arrebató el helado.
— Tú inocencia y entusiasmo son muy encantadores —jadea—. Tú, encima... eso es lo
que tenemos que hacer.
Oh.
—Toma, pon esto. —Me entrega un paquete de aluminio.
Santa mierda. ¿Cómo? Rasgo el paquete abriéndolo y el condón de goma está todo
pegajoso en mis dedos.
—Aprieta la parte superior y luego ruédalo hacia abajo. No quieres nada de aire al
final de esa mierda —jadea.
Y muy lentamente, concentrándome bastante, hago lo que me ha dicho.
—Cristo, me estás matando aquí, Anastasia —se queja.
Admiro mi obra y a él. Es realmente un hermoso ejemplar de hombre, mirarlo es muy,
muy excitante.
—Ahora. Quiero estar enterrado dentro de ti —murmura. Lo miro, intimidada y de
pronto se sienta, así que estamos cara a cara.
—De esta manera —dice en voz suave, serpentea una mano alrededor de mis caderas,
levantándome un poco, con la otra se posiciona debajo de mí y muy lentamente, me
pone sobre él.
Gimo mientras me estira, abriéndome, llenándome, mi boca abierta por la sorpresa
ante el sentimiento dulce, sublime, angustioso, sobrecargado. Oh... por favor.
—Así es, cariño, siénteme —gruñe y brevemente cierra los ojos.
Y está dentro de mí, envainado hasta la empuñadura y me mantiene en el lugar
durante unos segundos... minutos... no tengo ni idea, mirándome fijamente a los ojos.
—Es profundo de esta manera —murmura. Se flexiona y gira sus caderas en el mismo
movimiento y yo gimo... oh cielos, la sensación irradia a través de mi vientre... en
todas direcciones. ¡Mierda!
—De nuevo —susurro. Sonríe con una sonrisa perezosa y complacida.
Gimo, echo la cabeza hacia atrás, mi pelo cayendo por mi espalda y muy lentamente,
él se hunde sobre la cama.
—Muévete, Anastasia, arriba y abajo, como tú quieras. Toma mis manos —dice
suavemente, su voz ronca y baja y oh, tan sexy.
Sujeto sus manos, aferrándome a la vida. Suavemente me impulso fuera de él y hacia
abajo, oh Dios. Sus ojos están ardiendo con anticipación salvaje. Su respiración es
irregular, igualando la mía y levanta su pelvis mientras bajo, haciéndome rebotar.
Mantenemos el ritmo... arriba, abajo, arriba, abajo... una y otra... y se siente tan...
bien. Entre mis jadeos, la profundidad, la sensación vehemente que me recorre y que
crece dentro de mí, lo miro, nuestras miradas se encuentran... y veo asombro ahí,
admiración hacia mí.
Lo estoy follando. Yo estoy a cargo. Él es mío y yo soy suya. El pensamiento me
empuja, aplastándome con claridad sobre el borde y llego al clímax rodeándolo...
gritando incoherencias. Él sujeta mis caderas y cerrando los ojos, inclina la cabeza
hacia atrás, con la mandíbula tensa, se corre en silencio. Me derrumbo sobre su pecho,
abrumada, en algún lugar entre la fantasía y la realidad, un lugar donde no hay límites
duros o suaves.

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HELLO, no soy abby solo subo la del pervertido y bueno dice que tengan paciencia que esta escribiendo y cuando pueda va subir mas  y COMENTEN O NO SUBO -.-

46 comentarios:

  1. esta muy divertido y un poco romántico a la vez

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  2. Ja si es muy lindo y ala vez raro pero mr gusta

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  3. Sbeee masss! morireee! amo este librooo!!

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  4. Lo necesitooo! sbeee mass porfaaa.

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  5. Joder.. Me habéis dejado con ganas de más libro ya estáis subiendo eh!

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  6. Sube mass k es una adiccion pliisss

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  7. Oliiis sube mas que me encanta por favor... :)

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  8. Me encanta!!!! Por dios me ice sentir tantas cosas y recordar más!!!

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  9. ¡Holaa! Escribo novelas y me preguntaba si querrías pasarte por mi blog. stephtentacion.blogspot.com

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  10. ¿que? ¿por que no siguen?:((( necesito acabar de leer esto*---*

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  11. por favor tienes que seguir subiendo‼ no seas mala todos necesitamos que sigas subiendo lo que sigue del libro :(

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  12. Oye sigue subiendo porfis :C

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  13. Está genial el libro, felicitaciones por tener tantos lectores. Ahora no nos dejen así, empieza la mejor parte, suban más :(
    Porfavor. Gracias.

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  14. que sigue x favorrrr xq tanta crueldad :( sube los siguientes capitulos porfavor

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  15. hola me gusta como escribes y los capitulos son buenos, cuando publicas de nuevo
    saludos

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  16. ya quierooooooo leer los demás!!!!!!!!!!!!!!!1

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  17. wuao ese libro es Uffff exita ! saludos de Ecuador !

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  18. Hey!!!! Que cruel!!!!!! Sube mas por favor..... señorita....abby.XD

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  19. Please no seas mala eres súper quiero saber más

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  20. Porfavooorr!! Suban los demás capítulos..... quiero saber mas del sensualon christian!!

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  21. Ohs esta muy bueno estoy en espera del siguiente *-* por favor no demores ejeje

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  22. holis faltan los demas plisss no nos abandones

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  23. Por que no as seguido en verdad te lo pido siguela, no la abandones asi nada mas una escritora no deja a sus fieles lectores bueno te lo dice una escritora de tan solo 15 años amo esta novela bueno lo hot no es muy de mi agrado pero en verdad me encanto el como los personajes se desarrollan el como describes cada expresión,cada sentimiento eso lo,hace único en verdad te pido que la sigas

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    1. Por favor si conseguiste los siguientes déjame el Link please

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  24. por favor subi los siguientes capitulos!!

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  25. JAJJA todos pervvertidos

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  26. Cuando Vas a Subir El Siguiente Capitulo Realmente Lo Necesito Leer Es Muy Interesante La Vida De Grey.......

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  27. Abby te necesito sube mas

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  28. Buuuuu.... Cmo La Wea La Escritora Siii.
    Si Empesai Cn Un Liibro Minimo Lo Teerminai Po. Terrible Peenqa.

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  29. Vale terminalo sino no te recomendare jamás...no te diré quienes son mis padres pero te aseguró que pueden arruinar tu Tour

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  30. Sube más Porfaaaa me encanta l libro,te agradeceremos q sigas subiendo gracias

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  31. Estoy agradecida por que haz subido estos capítulos,han sido muy plcenteros. Espero los siguientes!!

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  32. Equis visitare a mi novio(8 66'

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  33. Hola abigail porfavor sube los demas capitulos quiero saber maaas. Y me gusta leer en tu blog

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  34. No puedo creer, ah gents que se piensa que l'ós escribe dueña del blog :') es que acabo no saben que 50SDG es la nobela erontica mas leida del mungo :00 y que fué escrita por E. L. James!!!!!

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  35. Esta trilogía te hace muy, muy adicto... qe imaginación la de la escritora...

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  36. coño que novela mas exitante...... joder sube mas capítulos que muero por saber que pasa
    porfaaaaaa¡¡¡¡¡¡

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  37. Que paso porque no subiste mas capítulos! �� ��

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  38. sube mas que estoy con las dudas!!!!!!

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